Polvorones caseros de avellanas

Polvorones de chocolate

Si hace muy poco tiempo me dicen que yo iba a realizar polvorones caseros de avellanas, nunca lo hubiera creído. En casa no somos mucho de los dulces de Navidad, más que nada porque casi nunca llegamos a ellos (las cenas suelen ser tan estupendas que no nos queda hueco para ellos). Pero como este año me comprometí a realizar los postres, me aventuré a realizar varias recetas de polvorones como los polvorones caseros de chocolate, polvorones caseros de limón, y de turrones como turrón de chocolate crujiente y turrón de kikos.

Qué éxito! Ha sido una auténtica gozada recibir tantos elogios, y sobre todo, porque llevan poco tiempo de realización, se pueden preparar con días de antelación, dan mucho juego… y están de rechupete.

Tengo que deciros que los polvorones no «se hacen bola» en la boca, se deshacen sin pegarse al paladar. La textura es perfecta y no hace falta aplastarlos como recuerdo hacer de pequeña con los que comprábamos. En resumen, merece la pena hacerlos sin dudarlo.

Nos ponemos?

Ingredientes

  • 100 gr de avellanas crudas sin piel
  • 200 gr de harina de repostería
  • 100 gr de azúcar glass
  • 100 gr de manteca de cerdo ibérica (yo usé El Pozo)
  • Azúcar glas para decorar

Elaboración

Tostamos la harina

Ponemos las avellanas en una buena picadora y las trituramos unos segundos. Ojo! debe quedar como una harina gruesa, vigila el tiempo de triturado porque si te pasas puede hacerse una pasta y no valdría. Reservamos.

Precalentamos el horno a 130º grados.

En una rustidera ponemos la harina de repostería que habremos mezclado con la «harina gruesa de avellanas» que habíamos reservado y extenderemos bien por toda la bandeja.

Horneamos las harinas durante unos 20 minutos a 130º-140º, teniendo la precaución de removerlas con una paleta cada 10 minutos. Así lograremos que se tuesten uniformemente. Toman un color ligeramente tostado, y perderán algo de peso, puesto que evapora la posible humedad que tengan (es lo normal, no añadiremos más cantidad).  Tenéis que vigilar vuestro horno, pues ya sabéis que cada uno es un mundo, porque si os pasáis en el tostado, la harina puede amargar.

Dejamos enfriar. Este paso es muy importante, por ello os aconsejo que hagáis este proceso el día de antes.

Realizamos la masa 

En un bol, incorporamos la harina tostada mezclada con la de avellanas, y hacemos un volcán, es decir apartamos la harina hacia los lados del bol dejando un hueco en el centro, y añadimos en él, el azúcar glass y la manteca, que debe estar a temperatura ambiente.

Mezclamos con las manos. Verás que comienza a tener una textura como de arena mojada. No os asustéis, ha de quedar así. Cuando esto ocurra, debemos ir aglutinando la masa hasta llegar a conseguir una bola que tendrá textura como de plastilina. En este proceso se tarda como unos 5 minutos más o menos.

Realizamos los polvorones

Una vez realizada la bola, la introducimos en el frigorífico envuelta en papel film 30-45 minutos. Una vez haya pasado este tiempo, la sacamos y la ponemos encima de papel de horno. La aplanamos un poco con la mano, y ponemos otro papel de horno encima.

Ahora, con un rodillo, vamos a aplanarla hasta que tenga un grosor de más o menos un centímetro y medio. Verás que se agrietan los bordes pero no te preocupes, es normal. Coge el corta pastas o el vaso de vino y ve realizando los polvorones.

Horneamos

Precalentamos el horno a 180º.

Preparamos la bandeja del horno poniendo un papel de horno encima y con una espátula plana, recogemos los polvorones y vamos colocándolos en la bandeja. No hace falta que tengan mucha separación.

Cuando hayamoss terminado con los polvorones que hemos hecho, recogemos todos los recortes, hacemos de nuevo una bola, y ponemos el papel de horno encima, repitiendo la operación anterior. Vamos a aprovechar prácticamente toda la masa.

Una vez colocados todos los polvorones, dejamos que reposen una media hora o incluso una hora, e introducimos la bandeja a media altura con calor arriba y abajo, y horneamos durante 20 minutos o hasta que veamos que la superficie adquiere un tono dorado.

Cuando los saques, no los toques hasta que se enfríen, porque en el momento de salir, estarán aún blanditos. Adquieren la textura  que necesitamos con el enfriado.

Ya están fríos? Pues… coge un colador y añade un poco de azúcar glas en él, y deja caer con unos golpecitos, el azúcar glass sobre los polvorones.

Y listos!

Ingredientes

  • 100 gr de avellanas crudas sin piel
  • 200 gr de harina de repostería
  • 100 gr de azúcar glass
  • 100 gr de manteca de cerdo ibérica (yo usé El Pozo)
  • Azúcar glas para decorar

Elaboración

Tostamos la harina

Incorporamos las avellanas en el vaso y trituramos unos segundos a velocidad progresiva 5-7-10. Ojo! debe quedar como una harina gruesa, vigila el tiempo de triturado porque si te pasas puede hacerse una pasta y no valdría.

Añadimos la harina de repostería al vaso y mezclamos 5 segundos a velocidad 2. Programamos 30 minutos, temperatura 100º y velocidad 3 sin cubilete para que evapore.

Dejamos enfriar. Este paso es muy importante, por ello os aconsejo que realicéis este proceso el día de antes.

Realizamos la masa 

Introducimos en el vaso todos los ingredientes por este orden: primero la harina gruesa (repostería+avellanas), luego el azúcar y luego la manteca a cucharadas y a temperatura ambiente. Programa 10 segundos a velocidad 6.

Vuelca la «arena mojada» en un bol y realiza la bola. No programes más tiempo aunque veas que no parezca que vamos a lograr aglutinar todos los ingredientes en la bola. Creedme, lo lograremos.

Realizamos los polvorones

Una vez realizada la bola, la introducimos en el frigorífico envuelta en papel film 30-45 minutos. Una vez haya pasado este tiempo, la sacamos y la ponemos encima de papel de horno. La aplanamos un poco con la mano, y ponemos otro papel de horno encima.

Ahora, con un rodillo, vamos a aplanarla hasta que tenga un grosor de más o menos un centímetro y medio. Verás que se agrietan los bordes pero no te preocupes, es normal. Coge el corta pastas o el vaso de vino y ve realizando los polvorones.

Horneamos

Precalienta el horno a 180º.

Preparamos la bandeja del horno poniendo un papel de horno encima y con una espátula plana, recogemos los polvorones y vamos colocándolos en la bandeja. No hace falta que tengan mucha separación.

Cuando hayas terminado con los polvorones que has hecho, recoge todos los recortes, haz de nuevo una bola, y pon el papel de horno encima, repitiendo la operación anterior. Vas a aprovechar prácticamente toda la masa.

Una vez colocados todos los polvorones, deja que reposen una media hora o incluso una hora, e introduce la bandeja a media altura con calor arriba y abajo, y hornéalos durante 20 minutos o hasta que veas que la superficie adquiere un tono dorado.

Cuando los saques, no los toques hasta que se enfríen, porque en el momento de salir, estarán aún blanditos. Adquieren la textura  que necesitamos con el enfriado.

Ya están fríos? Pues… coge un colador y añade un poco de azúcar glas en él, y deja caer con unos golpecitos, el azúcar glass sobre los polvorones.

Y listos!

Consejos

Después de muchos intentos fallidos de la besamel, descubrí que si el relleno de la croqueta lo salteaba primero, y añadía la harina a éste rehogándola… salían sin grumos… A partir de ese momento, me atrevo con cualquier receta.

Si vamos a congelarlas y no queremos que se queden hechas un mazacote (todas pegadas unas a otras), un truco es ponerlas en una bandeja unas al lado de otras pero dejando espacio entre ellas. De este modo no se pegarán y cuando estén congeladas, podrás introducir todas en una bolsa. Ya no se pegarán.

Si vas a freírlas en el momento, y no quieres que se te abran, debes poner el aceite muy caliente y freír en él pocas unidades de cada vez. Cuando estén doraditas… estarán perfectas!!!

Fuentes

Libro de Imprescindibles de Thermomix con mi variación.

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Imagen de Caldillo Colorao

Caldillo Colorao

Mi nombre es Ana y comencé esta andadura entre recetas, un día de la madre de hace casi 10 años en el que nació Caldillo Colorao, como un cuaderno virtual del buen hacer en la cocina de mi casa, o más concretamente de mi madre. Entre mis aficiones se encuentran la fotografía, el fútbol (sí soy muyyyyyy futbolera) y la cocina como es obvio, pero sobre todo, soy aficionada a disfrutar de todo ello entre amigos o familia.

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