Este plato me trae unos recuerdos estupendos. Cuando me ponía a preparar esta aleta rellena, era porque había algo que celebrar en casa y nos reuníamos muchos. Y ya sabéis «mamá gallina» necesita tener a sus polluelos cerca, con lo que me sentía encantada. Probablemente, hoy sería uno de esos días, porque celebro mi santo, y precisamente por eso, aquí os la presento.
La receta es muy sencilla, y podemos prepararla de un día para otro, lo que nos ayuda mucho si tenemos una comida con mucha gente en casa y queremos organizarnos bien el tiempo.
Es un poco elaborada pero el resultado es estupendo y a mis invitados siempre les encanta.
Nos ponemos con ella?










