Caldereta de pavo

Caldereta de pavo

Hace un par de meses, realicé un curso intensivo de cocina y una de las recetas que preparamos fue una caldereta de pavo. Una carne apenas conocida para guisar y que daba muy buen resultado. Y puedo aseguraros que así es.

El curso «Carnes y postres» lo impartía Chema de Isidro, un tipo genial que nos mostró cómo amaba la cocina y nos invitó a amarla a sus alumnos también. Éramos un grupo muy heterogéneo. Había un pareja que atendía un bar de polígono en el que tenían que inventar platos del día contundentes, un par de chicos que nunca habían cogido un cuchillo en su vida, amas de casa reinventándose, y chicas como yo queriendo aprender más.

Nos enseñó trucos estupendos para atender de manera correcta a nuestros comensales. Esa cocina de antes en la que los caldos, los guisos, y los postres manufacturados eran sus personajes principales y las patatas sufflé, la sopa de fresas, y otras muchas cosas un poco más sofisticadas, los personajes secundarios.

Estoy segura de que cada una de las personas que estábamos en este curso salimos con la sensación de haber aprendido mucho, de dejar de tener miedo a muchas cosas, y, sobre todo, con ganas de mucho más. De verdad no puedo por menos que recomendar los cursos de Chema y la capacidad que tiene tan estupenda para meterse a todos en el bolsillo desde el primer momento.

¿Os apetece probar a hacer la caldereta de pavo?

Consejos

Os diría que podemos utilizar vino blanco, pero el punto que le da el rosado es muy especial y merece la pena probarlo.

El espesor de la caldereta se lo va a dar, tanto el mínimo de harina que hemos puesto en la carne, como la cantidad de caldo que pongamos, por eso la cantidad de caldo no es una medida exacta aunque sí aproximada. Aquí, tengo que decirlo, el guiso lo pide. Sí, yo también pensaba que eso era una expresión de madre que no servía de mucho, pero no es cierto. El guiso te cuenta lo que necesita claramente. Si has de añadir algo más de caldo porque haya espesado mucho, añádelo al final de la cocción y mueve la cazuela sujetándola desde las dos asas (no remuevas con la cuchara). Esto se hace así, para no romper las patatas.

Fuentes

Aprendí la receta en la escuela de cocina de Chema de Isidro

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Caldillo Colorao

Caldillo Colorao

Mi nombre es Ana y comencé esta andadura entre recetas, un día de la madre de hace casi 10 años en el que nació Caldillo Colorao, como un cuaderno virtual del buen hacer en la cocina de mi casa, o más concretamente de mi madre. Entre mis aficiones se encuentran la fotografía, el fútbol (sí soy muyyyyyy futbolera) y la cocina como es obvio, pero sobre todo, soy aficionada a disfrutar de todo ello entre amigos o familia.

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